miércoles, 26 de agosto de 2015

La tormenta mas dura...

Era una tarde bochornosa de verano, se avecinaba tormenta, se podía palpar en el ambiente, el día no había ido bien, una vez mas no se podía estar a gusto de todos, con los enfados que eso produce.
iba paseando tranquilamente, sin prisa pero sin pausa, esperando a la hora de cenar, el sol ya se estaba escondiendo para dar la bienvenida a la mística luna, cuando me fije en una pequeña reunión, prácticamente clandestina, ya que nadie había avisado de que iba a tener lugar, desde la distancia pude sentir que algo pasaba, gestos de nerviosismo brotaban por los altos cargos del navío.
Como si no pasara nada me acerque, y pregunte, cuatro rostros se giraron hacia mi, cuatro rostros sonrojados y de ojos cristalinos, que daban a entre ver que habían derramado lagrimas. Mi rostro cambio por completo, desde la pregunta hasta la respuesta del grupo transcurrieron segundos, segundos que pasaron tan despacio como minutos. Algo me decía que  o me iba a gustar la respuesta, y así fue.

Aquel 4 de julio quedo grabado en mi memoria, triste noticia de un fatídico accidente había llegado hasta nosotros, triste noticia que aun nos persigue pasado un año.

Desde aquel día nada volvió a ser igual, aun recuerdo el dolor que sentí en la mano al golpear la pared, y las heridas que fueron causadas por los nervios de la espera hasta recibir noticias, todo cambio en ese momento.

Fue el verano mas duro que se recuerda, verano que presagiaba una larga temporada de oscuridad, y así fue. Era como si la felicidad hubiera desaparecido por completo de toda la tripulación, y aun era mas duro cuando estábamos en tierra. Con el tiempo parece ser que los ánimos se levantaron un poco, pero no para todos, se había apagado una chispa de vida muy importante...

Un día cualquiera, en tierra, recibí ordenes de reunir a la tripulación para planificar los próximos meses, con la novedad de que una nueva integrante se incorporaría a la tripulación. Pensé que no era el mejor momento para incorporaciones, pues aunque habían pasado meses, el ambiente seguía estando un poco tenso.

Pero aquella chica no era como el resto, radiaba felicidad por doquier, contagiandola a todo el mundo, incluso al mas oscuro de los corazones, era la persona indicada para el momento preciso.
Con el tiempo se reafirmo, seguía sin ser como antes, pero había cambiado algo, y todo volvía, poco a poco a la normalidad... Por el momento.


Capitán James Garfio

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